La pequeña aerolínea Samoa Air, que opera en el pequeño archipiélago de la Polinesia, acaba de estrenar un novedoso sistema de pago de sus billetes aéreos en el que el precio va en función de lo que el usuario pese. Es decir, tantas pesas, tanto pagas. Pionera en este modelo de venta, los clientes serán pesados en el aeropuerto para evitar fraudes.

Uno de los motivos de esta decisión podría ser el alto nivel de sobrepeso que los habitantes del archipiélago tienen, en torno al 75%.

¿Se copiaran el resto de compañías aéreas?

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