¿Qué serían las aerolíneas sin los mediáticos Tony Ryan (Ryanair) y Richard Branson (Virgin)? De las salidas de tono del primero a la última actuación cómica del dueño de Virgin, que tras perder una apuesta con el propietario de Air Asia se subió el domingo pasado a una avión de esa compañía vestida como una azafata.

Para la ocasión, Richard Branson de 62 años se afeito las piernas, se maquillo y se vistió como una azafata de Air Asia. La compañía ha donado 76,9 euros por cada asiento que vendió para este vuelo entre Perth y Kuala Lumpur a la Fundación de Niños Starlight en Australia, y el 10% de todas las ventas a bordo.

Quien de los dos equipos de Fórmula Uno, el Virgin Racing y el Lotus Racing, propiedad de ambas compañías respectivamente, quedarían en mejor posición al final de la temporada fue el motivo de la apuesta. Quedando Lotus Racing por encima de la escudería de Branson.

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